jueves, 29 de enero de 2015

Lectura 15

EL SUBSUELO DE LA DROGA
CARCEL SUBTERRANEA A LA CUAL SE LLEGA
 CAYENDO POR AGUJEROS EN EL PISO

Papá suspira. Toma con cuidado la planilla de estampitas y la revisa. Es imposible saber si contienen LSD.
--- Llevare esto al laboratorio --- declara…
--- ¿Por qué no vas a l hospital de rehabilitación --- pregunta mamá ---, donde murió tu pare. Ahí son especialistas.
--- Podría ser… Aunque está muy lejos.
Riky salta de su silla.
--- ¿Puedo ir contigo, papá? Mañana es ciernes. Saliendo de la escuela pasas por nosotros y…
--- No creo que dejen entrar a un chico de doce años.
Itzel y yo miramos a papá sin hablar.
--- Ustedes podrían ir… --- dice antes de que preguntemos ---.
Tal vez se asombren al ver lo que hay ahí, pero la información clara es su mejor arma defensiva.
--- ¿Por qué no vas tú con Felipe, tío? --- dice Itzel, y agrega ---, creo que a mi primo le haría viene estar a solas contigo.
--- De acuerdo, Itzel. Gracias.
A la mañana siguiente me levanto temprano. Tomo un baño y me arreglo. En la escuela, no dejo de pensar que voy a salir solo con mi padre esa tarde. En cuanto tocan el timbre, salgo corriendo. Su auto esta frente al colegio, esperándome.
Subo, lleno de entusiasmo.
En efecto, el hospital de desintoxicación para farmacodependientes se encuentra bastante lejos. Salimos de la cuidad y tomamos carretera por más de dos horas. Pasamos a comer algo, y al fin llegamos.
Me sorprende la belleza del paraje. La clínica se encuentra en una montaña, rodeada de árboles.
Bajamos del auto y caminamos hacia el edificio.
En la entrada hay una enorme pintura mural que está recibiendo los últimos retoques por su autor. Nos detenemos admirarla. El artista, con sombrero y bata de pintor, se da cuenta de que su obra está siendo contemplada por dos visitantes. Se separa de la pared y se acerca a nosotros.
--- ¿Les gusta? --- pregunta.
--- Si… este… espere --- dice papá dando unos pasos atrás: lo imito.
Papá le dice al pintor:
--- Su mural representa un mundo debajo de otro… ¿no es así? Esa línea, es como la superficie. Arriba las personas viven normalmente, pero debajo hay una especie de infierno.
El artista asiente muy despacio.
--- Si --- sonríe --, la pintura se llama “el subsuelo de la droga”.
--- Que interesante. Me llamo Owin Meneses --- lo saluda de mano ---, él es mi hijo, Felipe. Nunca hemos tenido la oportunidad de hablar con un muralista profesional. Traje a mi hijo a este hospital porque ha tenido algunos problemas con la droga… Quiere saber más sobre ella… ¿Le puedes explicar a Felipe lo que significa su cuadro?
El pintor parece entre conmovido y halagado.
--- Claro --- se dirige a mí ---, observa el suelo por el que camina toda la gente en la pintura, Felipe ¿Qué tiene de extraño?
--- ¿Hay hoyos por todos lados?
--- Muy bien. Cuando las personas se meten a uno de estos hoyos --- señala con el dedo ---, disfrutan sensaciones agradables: calor, frescura, alegría o relajamiento. Después pueden salir y seguir viviendo… Sin embargo, mira como algunos agujeros no tienen fondo; son en realidad pozos abiertos de gran profundidad que llevan hacia el subsuelo. La gente ahí abajo muere, y los cadáveres se descomponen produciendo un ambiente fétido. Quien deambula por el interior de la caverna, pierde todo lo que tenía cuando vivía afuera. Hay dolor extremo en ese infierno. Muchos hacen esfuerzos sobrehumanos por salir. El que cae en la cárcel subterránea, pocas veces logra ver la luz del sol otra vez.
--- ¿Es el mundo de la droga? --- pregunto.
--- Exacto, muchacho. Millones de personas han caído en el sin querer. Mira con atención. Acércate --- camino a su lado; mi padre nos sigue ---. Ve como existen cuatro tipos de agujeros en el piso. Están pintados de distinto color.
--- Si --- comento ---, ya los veo.
--- Son las cuatro clases de hoyos socialmente aceptados: Alcohol, cigarro, bebidas energizantes y pastillas medicinales. Los hoyos del primer tipo, alcohol, tienen distintas profundidades. Estos, pequeños son de cerveza, rompope o vino de mesa; estos, más profundos son de brandy, whisky o vodka. Los agujeros del segundo tipo, cigarro, también tienen distintas profundidades. Estos pequeños son de tabaco light, y estos largos son de cigarros sin filtro, puros o pipa.
--- Que interesante --- dice mi padre ---. Déjame interpretar los hoyos del tercer tipo. El de las bebidas energizantes. Estos, cortos, son de refrescos con cafeína, café expresso, líquidos del tipo Red Bull, Dark dog, Bost, Adrenaline y, estos más profundos, son de tés con efedrina o mezclas de refresco con anfetaminas.
--- Muy bien --- dice el pintor ---, a ver, tú, Felipe. Explícame los hoyos del cuarto tipo, las pastillas medicinales.
--- ¿Estos, pequeños --- señalo preguntando ---, podrían se remedios para el insomnio y estos más profundos, barbitúricos o Rohipnol?
--- ¡Muy bien ¡ --- aplaude.
--- ¡Cuantos detalles pueden haber en un mural! --- exclamo con legitimo asombro.
--- Sigue observando, hijo. Ve como las personas no se conforman con meterse en agujeros pequeños. Por culpa de un fenómeno llamado tolerancia, entran a hoyos más profundos cada vez. Si te fijas, todos los agujeros pueden ser tan hondos que pierden el piso y llegan hasta el subsuelo…
--- Entonces cualquiera puede caer --- razono.
--- ¡Cualquiera, Felipe! Es verdad que un joven proveniente de familias desintegradas o disfuncionales es más propenso a caer en drogadicción, pero el problema principal es el terreno en donde vive. Mientras más agujeros haya en su entorno, más fácilmente acabara en el subsuelo. ¡Y es lógico! ¿no crees? Cuando alrededor de un joven todos toman, fuman, consumen sustancias energizantes o pastillas, él se familiariza y entra a los agujeros por imitación o invitación.
--- ¿Está diciendo --- cuestiono ---, que las personas normales podrían ser drogadictas sin que lo sepamos?
El pintor asiente.
--- Mira, hijo. Todos imaginamos que los drogadictos ven elefantes rosas volando o están perdidos en un universo de inconsciencia. Esto no es así al principio. El drogadicto en ciernes es perfectamente normal. Toma alcohol, taurina, altas dosis de café y algunas pastillas que producen borracheras inocentes. Ha perdido el miedo a meterse en los hoyos porque ahí están sus papás, sus tíos, sus primos y sus amigos. Todos lo saludan, le sonríen y lo incitan a probar más. Quien consume drogas es una persona común y corriente. Se parece demasiado a ti y a mí. Solo que se metió en hoyos cada vez más profundos. Cuando se encontró, por ejemplo, con una pastilla de Éxtasis o un frasco de GHB, sus conocidos le dijeron frases como, “el café es más dañino que esto”, “el alcohol es más fuerte” o “pruébalo, veras que te sentirás mejor; es medicina”. Entonces se atrevió…
No me he dado cuenta de que tengo la boca abierta. El concepto ha quedado muy claro. Ahora entiendo por qué mi papá me dijo que la información clara es mi mejor arma defensiva.
Quedamos asombrados.
--- ¿Usted es el director del hospital? --- pregunta papá.
--- Para servirles --- saca una tarjeta de su bata y nos la da ---.
¿A que debo el honor de su visita?
--- A Felipe le  regalaron esta planilla de calcomanías. Sospecho que contienen LSD. Deseamos que la analicen en su laboratorio. También quisiera pedirle permiso para hacer una visita a los pabellones de recuperación. Quiero que mi hijo vea un poco la realidad de ese infierno que usted dibujo en la pared.
--- Adelante --- dice el director del hospital ---, vayan al fondo del pasillo. Ahí está la recepción. Pida que envíen esto al laboratorio y soliciten una visita guiada. Muestre mi tarjeta. Diga que yo los recomiendo.
--- Muchas gracias.
Caminamos hacia el interior.
Papá se dirige a la secretaria.
Yo me detengo. Veo a una mujer que va pasando.
--- Oh --- digo sonriendo ---. ¡Qué casualidad!
Es la joven que fue vestida de blanco a la tienda de tatuajes y se hizo un piercing en el ombligo.
--- ¡Hola! --- le obstruyo el paso ---. ¿Qué haces por aquí?
--- ¿Disculpa? --- me dice ---. ¿Te conozco?
--- Claro --- estoy seguro ---. ¡Hace ocho días nos vimos! Te pusiste una aguja en el estómago y casi te desmayas. Yo te sostuve. Luego salimos juntos de la tienda y corrimos hasta el museo de arte. Ahí nos separamos.
--- ¡No sé de qué me hablas!
Dudo un momento… La analizo bien. Es un achica muy agraciada. Su rostro resulta difícil de olvidar. Detrás de ella hay dos hombres morenos de estatura descomunal.
Insisto:
--- ¿Tú no te pusiste un piercing en el ombligo el sábado pasado?
--- No.
--- ¡Si lo hiciste! ¿por qué lo niegas? ¡Eres tú!
La joven mujer, se siente acosada y con total desparpajo, se levanta un poco la blusa; me muestra su abdomen.
Esta limpio. No trae aguja alguna ni parece, a simple vista, que su piel este perforada.
--- ¿Tienes una hermana gemela?
--- No.
Me disculpo.
--- Perdón señorita. La confundí con otra persona…
--- Ya veo…
Camina seguida de sus dos guardaespaldas.



NARCOTICOS
LAS DROGAS DEL PARAISO QUE
 SE CONVIERTEN EN FUEGO ETERNO

Derivados del opio. Son terriblemente adictivos.

Papá llega a mi lado. Acaba de dejar la planilla de estampidas en el laboratorio y viene acompañado de un medico muy moreno.
--- Felipe, te presento al doctor Ornelas. Él nos llevara por las diferentes salas del hospital.
--- Mucho gusto.
Caminamos.
--- En este recinto --- nos explica el doctor cuando pasamos junto a un muro de cristal ---, se imparten conferencias. Como pueden ver, los internos que han vencido el síndrome de abstinencia conviven juntos para darse ánimos, y todos los días reciben una plática de superación.
Veo a los drogadictos. La mayoría son personas demacradas, flacas, con los parpados hundidos y postura encorvada.
Seguimos caminando. Llegamos a una zona restringida. El guardia del acceso exige que firmemos un libro de registro.
--- Estamos entrando --- dice el doctor ---, al pabellón de adictos a Narcóticos. Es una de las áreas más impresionantes.
Se escuchan gritos y gemidos provenientes de diversos puntos. El largo pasillo parece haber sido lustrado recientemente. Algunas de las puertas de las habitaciones están abiertas.
--- Caminen despacio --- sugiere el doctor ---, verán como a ciertos internos necesitamos sujetarlos.
--- ¡Los amarran! --- exclamo ---, ¿por qué?
--- Quienes son adictos a derivados del Opio como Heroína se desesperan tanto cuando no tienen su droga que son capaces de hacer cualquier cosa por obtenerla. En la calle, roban, se prostituyen, venden todo lo que tienen o dañan a otros. Aquí adentro, gritan, dicen mentiras o se ponen violentos. Y es que este tipo de drogas se vuelven parte de la química del cuerpo. El síndrome de abstinencia conlleva intensos dolores, sudoración, escalofríos, diarrea y convulsiones. Los Narcóticos son de las drogas más adictivas que existen. Probarlos unas cuantas veces ocasiona dependencia.
--- ¿Le llaman Narcóticos a los derivados del Opio? --- pregunta papá.
--- Sí. Aunque su origen real es la planta de amapola. ¿La conocen? ¡Tienen una flor hermosa, que se usa como adorno! Al cortarla en el centro sale un líquido lechoso que se oscurece y seca al contacto con el aire, luego se pulveriza para elaborar el Opio. Del Opio se obtienen varias sustancias que se les dice Opioides o Narcóticos. Los más conocidos son: Heroína, Morfina, Codeína, Fentanilo y Metadona.
--- Pero la Morfina y la Codeína --- pregunta papá ---, ¿no se usan desde hace muchos años como medicamentos para evitar el dolor?
--- Sí. A los pacientes desahuciados con dolores graves, se les dan Narcóticos.
--- ¿Y esas drogas son comunes entre los jóvenes?
--- Hace algunos años dejaron de serlo porque los muchachos les tenían pánico. La Heroína se inyecta por la vena y causa estragos inmediatos. Eso asustaba a los jóvenes, además, no querían arriesgarse a contagiarse de sida al compartir jeringas. Los adictos a Narcóticos tenían fama de ser personas perdidas, moribundas, tiradas en sucios callejones. Hoy las cosas están cambiando, pues se ha puesto de moda esnifar o fumar la Heroína. Esto produce los mismos daños pero más lentamente. ¡Y los jóvenes se están atreviendo a probar! El adicto a Heroína ahora podría ser un adolescente de quince años, limpio, bien vestido, que juega Nintendo y disfruta las fiestas. Todos los días aumenta el número de estudiantes que se vuelven adictos a los derivados de Opio. Muchos terminan aquí. Otros mueren.
No puedo evitar la tentación de preguntar:
--- ¿Por qué los Narcóticos son tan famosos y se usan tanto?
--- Porque los derivados del Opio causan una sensación maravillosa que no se puede comparar con nada conocido en la visa normal --- explica el médico ---. Bajo sus efectos, todo dolor físico o mental desaparece por completo. A la persona le invade una oleada de bienestar absoluto. Se siente tan bien que se ama a sí misma, como nunca antes; entra en un estado de trance, no quiere hablar con nadie y solo desea disfrutar y permanecer es ese “paraíso” para siempre, pero después de dos horas aproximadamente empieza el fuego eterno: depresión, nauseas, paranoia, vómitos, sudor, frio, parálisis. A la larga, los Narcóticos debilitan el sistema inmunológico y el consumidor enferma por cualquier virus o bacteria. Los adictos a la Heroína también suelen mezclar varias drogas. A la unión de Heroína con Cocaína se le llama Speed Ball. Es devastadora. En algunos casos los adictos esnifan o se inyectan tanta cantidad de Narcóticos, que tienen convulsiones, colapso respiratorio y muerte cerebral.
No atino a decir nada. Seguimos caminando.
Pienso que el submundo dibujado por el director de ese hospital no es nada comparado con el infierno real que viven los drogadictos.
Algo extraño aparece ante nuestros ojos al dar la vuelta en la esquina del corredor.
Hay una banca de madera, con alguien sentado en ella.
Una mujer agachada, se tapa la cara usando ambas manos.
Parece muy triste. Sus dos guardaespaldas están parados al final del corredor, cuidándola, pero a la vez dejándola sola con su dolor. ¡La joven que confundí hace rato!
Se escuchan gritos y golpes en uno de los cuartos. Las enfermeras piden ayuda. El doctor Ornelas corre.
--- Disculpen --- se excusa ---. Espérenme aquí.
La chica de la banca levanta la cara. Los ruidos continúan. Dos médicos más entran corriendo. Después de un rato, parecen controlar al causante del zafarrancho. Mi padre y yo nos sentamos en la banca muy despacio. Papá saluda a la joven mujer:
--- Hola.
--- ¿Qué tal? --- responde ella.
--- ¿Usted es familiar de un paciente?
--- Si… - admite---, ro en ese pabellón hay mucho sufrimiento. ¿Saben lo que hacen para ayudar lo internos? ¡Les dan más droga! Del mismo tipo, pero menos fuerte. Sustituyen una adicción por otra…
--- ¿De verdad?
--- Sí. La persona que yo vengo a ver, era adicta al Fentanillo. También le dicen China Blanca o México Brown. Un Narcótico cincuenta veces más fuerte que la Heroína. ¡Se está muriendo por la desesperación de drogarse! ¿Saben que hacen los médicos para calmarlo? ¡Le inyectan Metadona! ¿Lo pueden creer?
--- Quizá es el procedimiento correcto…
--- Si --- hace una pausa y voltea a vernos ---, y ustedes ¿a qué vienen?
--- Estamos haciendo una visita de tipo cultural --- dice mi padre ---. Mi hijo quiere saber más sobre las drogas.
--- Pues yo he investigado mucho --- contesta la mujer con profundo desanimo ---. Soy una experta, si necesitan algo.
No puedo apartar de mi mente la idea de que es la misma joven que conocí, así que digo:
--- También estamos aquí porque hace ocho días falleció una compañera de la escuela llamada Jennifer. Ella se hizo enemiga de un tipo que vendía Speed. Yo salí con Jennifer a un antro y alguien le puso droga a su refresco. La policía quiere culparme a mí. Así que andamos buscando al vendedor de anfetaminas. Creo que es un dark. Por eso anduve en la tienda de tatuajes y piercings…
La joven me clava los ojos con profunda curiosidad. Esta asombrada de todo lo que acabo de decirle. Papá tampoco se explica por qué me abrí con esa desconocida.
Suena el teléfono celular de mi padre. Lo contesta.
De inmediato se pone de pie.
--- ¿Itzel? --- pregunta con extrañeza ---. ¿Eres tú? --- se tapa el oído libre con una mano ---, ¿estás bien? ¡Casi no te oigo! --- vuelve a guardar silencio tratando de descifrar el mensaje de mi prima ---. ¡Itzel! No llores. ¿Dónde dices que estas? ¡Itzel!
Mi padre se queda estático. Luego mira el teléfono con desconcierto y lo vuelve a colocar en su cinturón.
--- ¿Qué pasa? --- pregunto ---, ¿era mi prima?
--- Sí. Me comento algo así como que había ido a investigar… pero se oía muy lejana.
--- ¿Qué más?
--- Creo que dijo que… estaba encerrada y no la dejaban salir.
El teléfono suena otra vez.
Mi padre contesta de inmediato.
--- ¿Itzel? ¿Dónde estás? ¿Qué dices?
Mi padre palidece y cierra la tapa de su aparato.
--- Corto --- susurra sin acabar de creer lo que está sucediendo ---, me pidió ayuda. Grito que la habían raptado.
Durante varios segundos nadie habla.
Itzel no quiso acompañarnos al hospital porque tenía planeado hacer algo. Quizá fue a buscar al Cadáver o a Pascual…
--- Secuestraron a tu prima --- confirma papá.
La joven que estaba sentada en la banca se pone de pie y levanta la mano. De inmediato los dos hombres que la cuidan se acercan a nosotros.
--- Usted, Santiago --- le dice al más alto de sus guardaespaldas ---, acompañe al señor y a su hijo. Tienen un problema y necesitan protección.
--- ¿Por qué? --- pregunta mi papá ---. No se moleste.
--- Mire, señor. Yo provengo de una familia adinerada. Se lo que es tener a un ser querido en peligro por la droga. Santiago fue terapeuta de drogadictos anónimos. Tiene toda la experiencia del mundo en este tema. Ahora trabaja para mi padre. Conoce muchos lugares que quizá ustedes quieran visitar y gente que podría ayudarles. En los últimos meses, hemos recorrido un camino muy largo y difícil ¿verdad, Santiago?
El guardaespaldas dice que sí.
En ese momento el doctor Ornelas aparece en el pasillo.
--- Acaban de llamarme del laboratorio --- dice sonriente ---, la planilla que tajo no tenía LSD.
--- Gracias… --- mi padre avanza para decirle que debemos irnos, pues acaba de surgir un imprevisto urgente.
Observo a la joven mujer.
Ella agacha la cabeza y levanta su blusa un poco, otra vez para mostrarme algo.
Hace rato no lo traía, pero se lo ha vuelto a poner.
En medio del ombligo tiene una aguja plateada con broche de metal.

viernes, 16 de enero de 2015

Lectura 14

COCAÍNA
LA DROGA DEL PODER
Polvo blanco que ocasiona bombazos de euforia. A la larga arruina a la persona.

El jueves, al llegar al salón, dirijo la vista de inmediato hacia la silla de Modesta, esperando verla vacía otra vez, pero me equivoco. ¡Ahí está mi compañera, encorvada y silenciosa!
Camino hacia ella. Se encuentra examinando una lata que contiene algo como crema. Con un dedo, toma el contenido para untárselo en la boca.
La saludo. Se sobresalta. Cierra la lata y la esconde en su mochila.
--- ¿Cómo estas, Modesta? ¿Por qué no has venido a clases en toda la semana?
Tiene la frente empapada de sudor. Se encoge de hombros.
--- ¿Todavía traes puesta la aguja?
--- Aja.
--- Déjame verla.
Mueve la cabeza negativamente.
--- Debes quitarte eso de la boca ahora mismo --- le digo entre molesto y preocupado---. ¡No entiendo por qué te lo pusiste!
--- Yo tampoco. Fue uj ejjoj.
--- Claro que fue un error. ¡Por favor, Modesta! Muéstramelo.
Al fin abre la boca con dificultad. Su lengua se ha puesto gruesa y blanca.
--- ¡Caramba! ¿Ya fuiste al médico?
Dice que no con la cabeza.
--- ¿Te duele mucho?
--- Conseguí angescesia local. Ejo me ha ayugago.
--- ¿Traes anestesia local en esa lata?
Asiente.
Entra la maestra de Biología. Pasa junto a nosotros.
--- ¡Todos a su lugar! Vamos, pronto. La clase va a empezar.
Yo no me muevo.
--- ¿Escuchaste, Felipe? ¡A tu lugar!
--- Maestra --- contesto ---, venga por favor.
--- ¿Qué pasa?
Cuando la profesora se acerca, Modesta reacciona con una brusquedad inesperada. Por segunda ocasión la veo deshonrar su nombre.
--- ¡Ejejme em paj! --- avienta su libreta al suelo, me empuja con una fuerza increíble y sale corriendo del aula.
Caigo encima de otro pupitre.
--- ¿Qué ocurre? --- pregunta la profesora.
--- Tiene un problema --- contesto incorporándome ---, vea su lengua.
La maestra avanza hacia afuera. La sigo.
Modesta ha llegado al patio y camina en círculos. Mueve los puños de arriba abajo gruñendo una y otra vez.
--- Jjj… jjj…jjj…jjj…jjj…
--- Calmate, Modesta --- dice la profesora ---. ¿Qué te pasa?
--- ¡Me juele!
--- Dejame ver.
Ella respira y abre la boca.
--- ¡Caramba, hija! Tienes una infección terrible, ¿cómo se te ocurrió perforarte? ¿No sabes lo peligroso que es eso? --- le toca la frente ---. ¡Estas ardiendo en fiebre! Vamos a llamar a tus papás para que te lleven al hospital de inmediato.
Modesta abre los ojos con expresión de miedo.
--- ¿Tus papás no saben nada, verdad?
Ella mueve la cabeza para decir que no.
--- ¿Estas tomando algún antibiótico?
Como mi compañera no contesta, agrego:
--- Solo se está poniendo anestésico local.
--- ¡Eso no sirve para nada! Me vas a disculpar chica, pero necesito informar a tus padres. Es urgente. Aunque no lo creas tu vida está en peligro.
--- Pero, maestra --- pregunto ---, ¿usted no podría quitarle el piercing y darle el antibiótico que necesita?
--- No. Felipe. Modesta debe de ir al hospital. Hacerse análisis. Una inofensiva aguja usada de forma inadecuada puede causar hemorragias internas prolongadas o contagiar enfermedades como hepatitis B, C o D o incluso SIDA. ¿Han visto a personas mutiladas de algún miembro porque tuvieron infecciones severas, alergia al metal del piercing o porque se tragaron la aguja?
--- Si --- recuerdo a la mujer de la plaza sin una fosa nasal.
--- Las personas que se perforan la lengua sufren, después, dificultad para percibir sabores, deglutir y masticar. Los piercings deprimen o fracturan el esmalte de los dientes y adelgazan la tabla ósea. Hay infinidad de hombres y mujeres con abscesos, quistes y tumores en los lugares en que antes tuvieron un piercing. ¡Modesta, acompáñame a la Dirección! Necesito  hablar con tus padres. Y tu, Felipe, por favor, regresa al aula.
Obedezco. Camino con pasos lentos de vuelta al salón. Al entrar, me doy cuenta que mis compañeros ya no se sienten atribulados como al principio de la semana. Charlan y juegan con gritos.
Voy hasta el pupitre de Modesta y me agacho para sacar de su mochila la lata de anestésico local que estaba usando. Abro a tapa y me encuentro con algo extraño. No es crema. Es un talco. Lo toco con un dedo y se me queda pegado en la yema. Cuando estoy oliéndolo siento que alguien me jala del suéter por la espalda. Es Modesta. Se ve furiosa. Me arrebata la lata con la mano izquierda y con la derecha me da una fuerte bofetada.
Veo estrellas. Nunca antes había recibido un golpe así. Mis compañeros, primero hacen expresiones de asombro y después se ríen. Modesta sale del salón tan intempestivamente como entro.
Esa tarde voy a casa de Itzel y le platico lo sucedido.
Mi prima se muestra muy preocupada.
--- ¿Dices que Modesta usaba ese polvo blanco como anestésico local?
--- Sí. Se lo estaba untando en la lengua cuando llegue.
--- ¿Y no parecía nerviosa y hasta un poco agresiva?
--- ¡Claro! Te digo que primero me empujo para salir corriendo y luego me abofeteo. ¡Ella no es así! Dicen que tiene serios problemas familiares, pero eso no la justifica…
--- ¿Podrá gastar dinero en una droga cara?
--- ¿Crees que se estaba poniendo…?
--- Cocaína.
--- ¿Cómo?
--- La Cocaína es un anestésico local. Además provoca sentimiento de grandiosidad y euforia; lo estuve leyendo. ¿Dices que Modesta tenía fiebre y estaba sudando? Pudo ser por la Cocaína. Sus efectos son como bombazos de poder.
--- Pero esa droga --- contesto ---, es una de las peores, según se. Está prohibida en todo el mundo. ¿Cómo pudo Modesta conseguir una lata entera? ¡Eso es imposible!
--- Tienes razón --- se queda pensando ---. Es imposible…
--- Además --- digo ---, ¿a quién se le ocurriría usar Cocaína como medicamento?
--- Bueno --- dice Itzel --- la planta de coca crece de forma natural en Colombia, Perú y Bolivia. En algunas zonas andinas hay condiciones de vida muy difíciles, por eso ciertos indígenas mastican las hojas crudas desde hace cientos de años como “medicina” para fortalecerse.
--- Pero además de esos casos, nadie más usa la Coca como medicamento ¿o sí?
--- Sí. Leí que a fines del siglo diecinueve cuando un científico alemán extrajo el clorhidrato de Cocaína de la planta de coca, la uso como medicamento. La Coca Cola se llama así porque cuando se lanzó, en 1886, contenía Coca, la sustancia base de la Cocaína, pero diecisiete años después fue reemplazada por cafeína.
--- ¡Vaya! --- reflexiono ---, ¿y la Cocaína se unta como lo hizo Modesta?
--- No. Por lo regular se esnifa. Como es cara, se vende en la calle revuelta con otros ingredientes como talco y jabón. Para esnifarla, se separa en líneas con una navaja o tarjeta de crédito, luego se aspira toda la línea con un popote. Algunos se la inyectan, la comen o la fuman. Esto es más peligroso todavía. Por cada línea esnifada, la persona tiene un bombazo de energía que le dura como una hora. Produce tanta tolerancia que pronto se necesita duplicar o triplicar la dosis. A la larga ocasiona anorexia, irritabilidad, pérdida de peso, insomnio crónico, perforación del tabique nasal, convulsiones, delirio de persecución, impotencia y esterilidad.
--- No --- digo categórico ---, es imposible que Modesta haya traído Cocaína en esa lata. Ella es una persona muy noble y hasta insegura. Tampoco creo que tenga dinero para conseguir esa droga.
--- Si --- coincide Itzel ---, si Modesta tomara Cocaína no podría ocultarlo, porque quien lo hace adquiere una adicción psicológica tan fuerte que pierde todo lo que tiene y arruina su vida. Dijiste que Modesta se siente confundida por la muerte de Jennifer. Pues quizá necesita apoyo. Podrías demostrarle que eres un buen compañero y que no le guardas rencor.
--- Tienes razón. Si continua faltando a la escuela, voy a visitarla.
Itzel me acompaña de regreso a mi casa.
Cuando caminamos por la acera, me dice:
--- Felipe… ¿ya te diste cuenta de que estamos en medio de una guerra?
--- ¿Cómo?
--- Nadie nos preguntó si queríamos participas, pero nos encontramos en el campo de batalla. ¡Es la guerra de la droga contra los jóvenes! No podemos vivir desprevenidos. Tenemos que conocer bien el terreno y desarrollar un sexto sentido. ¡Sospechar de todo! Esa es la razón por la que llegue a pensar mal de Modesta. Debemos permanecer siempre alertas. No es que seamos negativos. ¡Es que estamos en pie de guerra!
Cuando llegamos a mi casa ocurre algo inesperado.
La puerta se abre. Sale un joven apuesto y elegante que se despide con mucha amabilidad de mi madre y de Riky. Luego me mira y se finge alegre por encontrarme.
--- Hola, Felipe --- me saluda de mano ---. Vine a dejarte el libro que me encargaste --- guiña el ojo.
--- Hola… --- contesto sin saber quién es.
Me esfuerzo por reconocerlo. Aunque su físico me parece familiar, es su voz la que en realidad conozco perfectamente.
Como un relámpago siniestro recibo la conexión en mi cerebro.

Es el Cadaver.




LSD
LA DROGA ALUCINOGENA DE LOS “SABIOS”
Viene impregnada en el anverso de calcomanías infantiles,
produce sensación de “todo al revés” y “grandes ideas”.

Es increíble lo que tengo ante mis ojos. Ese tipo, ahora, no aparenta ni pizca de maldad. Parece el galán inocente de una película juvenil. Pregunta:
--- ¿La señorita es…?
--- Mi prima --- contesto.
--- Mucho gusto --- le da la mano y sonríe.
Itzel, aunque hace unos segundo estaba en pie de guerra, parece haber bajado la guardia ante el coqueteo del advenedizo.
--- Yo vendo libros, linda --- continua el Cadáver ---, si alguna vez se le ofrece, Felipe tiene mis datos.
--- Gracias --- dice Itzel entrando a la casa.
Me quedo afuera unos minutos.
--- Mentiroso --- susurro ---, ¿cómo conseguiste mi dirección? ¿Qué quieres aquí? ¿Pro que no vienes vestido de dark?
--- Son muchas preguntas ¿no crees, Felipin? Una por una. Tu dirección me la dio Riky por teléfono. Le dije que necesitaba traerte un paquete y soltó la sopa; quiero ayudarte a conocer el mundo de la noche y no estoy vestido de negro porque yo tengo dos caras.
--- Lárgate de aquí, Cadáver. Te advierto…
--- Sssshhh… silencio --- pone un dedo sobre su boca ---, a los amigos de la noche nos perturban los ruidos altos, tú no puedes advertirme nada. Si eres inteligente comprenderás que el silencio será tu mejor aliado. Yo puedo hacer que las tinieblas persigan a tu hermano Riky y a tu linda prima.
--- ¿Me estas amenazando?
--- Solo te advierto. No le digas a nadie quien soy --- lleva una mano hasta mi cara y me da palmadas muy despacio ---. Escucha bien lo que te voy a decir, Felipe. Guarda silencio sobre mí y los míos, o te arrepentirás toda la vida.
Se da la vuelta para irse. Estoy temblando.
Abro la reja de mi casa y la cierro. Desde adentro le grito:
--- ¡No te tengo miedo! Estas enfermo del cerebro. Aunque quieres impresionar, disfrazándote de zombi, solo eres un mediocre. Además mi padre me dijo que el rito de la Santa Muerte no es más que una forma oculta de satanismo. Tal vez ni siquiera sabes en lo que estas metido. Eres un perdedor.
El Cadáver, se detiene al oírme y regresa. No puede alcanzarme, porque he cerrado la puerta, y la chapa solo abre por dentro.
Para mi sorpresa, intenta abrir. Como no lo consigue, trepa por los travesaños de la reja y se descuelga cayendo justo a mi lado. Me toma de la ropa y me empuja hasta ponerme contra los barrotes.
--- Creí que lo habías entendido entre líneas, imbécil. Pero te lo voy a decir muy claro, --- hace una pausa y me escupe en la cara ---. ¡Deja de buscar a Pascual!
Se sacude las manos, me arregla la camisa.
Abre la puerta y se va.
Tardo mucho tiempo en reaccionar.
Me quedo recargado en la reja sin acabar de asimilar lo que paso.
Itzel sale de mi casa dispuesta a regresar a la suya. Me encuentra inmóvil, asustado.
--- ¿Qué tienes, Felipe?
--- El tipo que acaba de irse --- le digo apenas ---, vino a amenazarme… Lo mando Pascual…
--- ¿Cómo?
Entramos a la casa. Itzel llama a mi mamá y nos sentamos alrededor de la mesa de la cocina. Pasa por mi mente la idea de esconder la información. No decir nada. Obedecer al Cadáver y así evitar una posible venganza, tal como me lo advirtió, pero recuerdo la regla de mi padre: Para tener fortaleza y unión familiar todos debemos decirnos siempre la verdad.
Mamá parece muy asustada. Llama a Riky y le hace preguntas.
--- Ese joven que dejaste entrar ¿qué trajo exactamente?
--- Un libro.
--- A verlo.
Riky va por él. Lo analizamos. Se ve normal.
--- ¿Dejo algo más? --- pregunta mamá ---, ¿no te regalo pastillas, chicles o algo por el estilo?
--- Si – dice mi hermano ---. Me obsequio una planilla de estampitas.
--- ¿Cómo? ¡Traela!1
Riky va y regresa. Es un pliego de papel con veinte caritas felices impresas en color amarillo. Cada figura está enmarcada en un cuadro que puede recortarse.
--- ¡Dios santo! --- dice mi madre, asustada ---. ¿No has lamido ninguna de estas figuras por la parte de atrás, verdad?
--- No. ¿Qué tienen de malo?, ¡son calcomanías de la suerte!
El muchacho me dijo que si las uso en mis cuadernos voy a convertirme en sabio.
--- No puede ser --- exclama Itzel ---. ¿Te dijo eso?
--- ¿En qué piensan? --- pregunto ---. Me están asustando.
--- Felipe --- dice mi prima ---. ¿Tienes la hoja con el resumen de todas las drogas?
Asiento; voy por ella.
--- ¿Puedes leer donde dice LSD?
Lo hago.
EL ACIDO LISERGICO o LSD es una droga muy poderosa que tiene 3 características peculiares:
1.      Se vende en estampitas infantiles. Aunque también existen pastillas o gelatina, por lo regular viene impregnado en cuadritos de papel que parecen stickers o calcomanías para niños con la figura de una fresa, un pingüino, una carita feliz, el fantasma Casper, los Simpson, Superman, o cualquier otro personaje de moda. La droga viene impregnada en la parte trasera de los cuadritos de papel que tienen como medio centímetro de lado. Las planillas suelen traer impresas 100 estampas. El joven, solo necesita lamer la figura por el anverso y unos treinta minutos después comienza a tener alucinaciones.
2.      Produce que el cerebro trabaje de forma invertida. Las luces fuertes se ven débiles y las débiles, fuertes. Los sonidos altos parecen bajos y viceversa. Los colores se pueden oler y los sabores oír. Las cosas suaves se sienten ásperas y las rugosas parecen lisas. De la nada surgen imágenes irreales, a veces agradables y a veces horribles. Sus efectos pueden durar hasta 18 horas y los espejismos se repiten por si solos, días después. El LSD produce taquicardia, mareos, náuseas, temblores y locura temporal.
3.      Da una sensación de gran sabiduría. Los consumidores de esta droga dicen que bajo sus efectos pueden filosofar intensamente, comprenden los más impenetrables misterios del universo, razonan con gran inteligencia, pierden la noción del tiempo y eso les permite hacer análisis penetrantes e introspecciones profundas. Por eso, en la historia ha habido supuestos genios que estimulan a los jóvenes a conocer la gran sabiduría del ácido.
Cuando acabo de leer, nos quedamos contemplando la planilla con caritas felices sobre la mesa.
En ese instante escuchamos ruidos en la entrada de la casa. La idea de que pudiera ser otra vez el Cadáver o alguno de sus aliados, nos roba el aliento. Para nuestro consuelo, identificamos las pisadas de mi padre.
--- Hola --- oímos su voz ---, ¿dónde están todos?
--- Aquí --- contesta mamá ---, en la cocina.
Llega hasta la puerta y se detiene al vernos amedrentados.
--- ¿Qué sucede? --- pregunta.
--- Siéntate, tenemos que hablar contigo.


NOTA: RECUERDA QUE LAS LECTURAS DEBEN DE REALIZARLAS CON SUS PADRES, HACER EL ANALISIS Y SOBRE TODO DARLE USO EN CADA UNA DE LAS ASIGNATURAS.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Lectura 13

Barbitúricos y-benzodiacepinas

LA DROGA DE LOS SUICIDAS
Medicamentos depresivos que causan borrachera y, a la larga, daño cerebral.

Aunque vamos todos en la camioneta de mi tía Beky, rumbo al sepelio de Jennifer, papá maneja y mamá lo acompaña como copiloto. En la segunda fila de asientos están Itzel y mi tía. En la tercera, Riky y yo.
Mi hermano se inclina hacia delante para insistir.
--- ¿De que murió mi abuelito?
Papá carraspea y mi tía Beky se queda como estatua. Es algo de lo que jamás han hablado, sin embargo nuestra familia está demasiado dañada por lo que ha pasado, y no vale la pena guardar secretos. Mucho menos si están relacionados con el tema de la droga.
Papá levanta la voz y dice estoico:
--- Se suicidó.
--- ¿Cómo? --- pregunta mi prima---. ¿No dijeron que murió por causa del PCP?
--- Cuando salió de la cárcel --- aclara mi tía---, lo llevamos a una clínica de rehabilitación. Ahí lo desintoxicaron y trabajaron con él, pero para ayudar a sanar a un adicto al PCP se le dan otro tipo de drogas más leves: Barbitúricos o Benzodiacepinas. Como mi padre se sentía muy culpable de todo el desastre que ocasiono con sus hijos, robo un frasco de Barbitúricos y se tomó todas las partillas al mismo tiempo.
Comienza a lloviznar. Papá enciende los limpiadores. La noche parece demasiado lúgubre.
--- Felipe --- dice mamá ---, revisa esas hojas que tienes impresas con todos los tipos de drogas. A lo mejor ahí encuentras algo sobre Barbitúricos.
Papá enciende la luz interior de la camioneta.
--- No hay nada con ese nombre --- digo.
--- Tal vez aparezcan como “medicinas tranquilizantes”.
Busco entre párrafos.
--- Si, tienes razón. Aquí están. ¿Lo leo?
--- Adelante.
--- Las medicinas tranquilizantes más conocidas son dos: Numero uno, Barbitúricos. Dependiendo de su fórmula tienen un efecto sedante (tranquilizan), hipnótico (inducen el sueño), anti convulsivo (evitan convulsiones) o anestésico. Durante mucho tiempo los Barbitúricos se han utilizado en el tratamiento de enfermedades, pero cuando la dosis se eleva, producen síntomas similares al alcohol (borrachera de Barbitúrico) y originan una intensa dependencia física. Es común que el uso de Barbitúricos produzca la muerte, por que bajan el ritmo cardíaco, disminuyen la presión arterial, hacen lenta y superficial la respiración. El margen de seguridad al tomarlos es muy pequeño, por lo que resulta fácil sufrir una sobredosis. Los Barbitúricos son la droga preferida de los suicidas. Tomar varias partillas equivale a una muerte segura, a veces con un previo delirium tremens parecido al del alcohol. En dosis medias, provocan tanta dependencia que el adicto a Barbitúricos se convierte en una especie de zombi con ojos perdidos que anda siempre como atontado. Sufren un daño cerebral, por lo que se vuelven torpes, poco inteligentes y de memoria escasa.
--- Que barbaridad --- dice mi prima---, esas medicinas son peligrosísimas.
Sigo leyendo el segundo inciso.
--- Benzodiacepinas. Aunque menos fuertes que los Barbitúricos, también deprimen el sistema nervioso central, alivian la preocupación y dan sueño. Se usan como medicamentos controlados. El más famoso es el Valium. Las dosis altas ocasionan nauseas, confusión, falta de coordinación, pesadillas y cansancio extremo. Producen una fuerte dependencia física y, como su nombre lo dice (depresores), ocasiona depresiones crónicas (tristeza y aislamiento).
Después de un breve silencio, Itzel comenta con aire de exacerbación:
--- ¡Estos es demasiado! No lo puedo creer.
--- ¿A qué te refieres? --- pregunta su mamá.
--- ¡Tantas drogas! Tantas coincidencias. ¡Estamos viviendo algo absurdo! En pocas horas conocido y hablado sobre muchas sustancias distintas. ¡Toda mi vida ignore el tema de las drogas y, de pronto, para cualquier lado que volteo las detecto! Están ahí, afectándonos o amenazándonos --- reitera ---. ¡Esto es absurdo!
--- No, Itzel --- contesta mi padre ---, lo que ocurre es lógico. En el mundo de la droga hay una regla básica: el que busca, encuentra.
--- Pues ni Felipe ni yo hemos buscado y siento que caímos en una espiral…
--- A ver. Analiza los hechos. Un sujeto dio droga a varios estudiantes de la preparatoria y guardo las pastillas en el casillero de Felipe. Lo inmiscuyo en un delito de narcomenudeo. Luego Felipe salió con Jennifer, una de tus jovencitas quien estaba involucrada en el problema sin que tú lo supieras.
Abrimos varias rendijas. El mundo de la droga es avasallador. Solo necesitas entrar un poco en el para descubrirlo… Repito: El que busca, encuentra.
--- Si --- agrega mi mamá ---, es como cuando usas un microscopio por primera vez. Te asombras al conocer el universo de microbios y organismos diminutos. Si sigues explorando, tu percepción de la vida cambia y te vuelves alerta a lo que antes ignorabas.
Itzel se queda callada. La veo asentir una y otra vez. La entiendo a la perfección. Yo tampoco imagine que hubiera tantas drogas cerca de mi vida. En verdad, hemos abierto una puerta que me hubiera gustado mantener cerrada.
Llegamos a los velatorios.
La lluvia ha arreciado. Bajamos a toda prisa.
En la recepción hay cientos de jóvenes. Prácticamente todos nuestros compañeros de la preparatoria y las niñas del orfanato.
Nos cuesta trabajo pasar entre ellos. Yo saludo a algunos, pero prefiero agachar la cabeza y fingir que tengo prisa.
Llego a la sala donde se encuentra el féretro. Es una caja blanca de tamaño mediano. Me quedo como clavado en el piso sin atreverme a dar un paso más. No puedo asimilar la fragilidad de la vida ni los giros del destino.
Itzel se encuentra a mi lado. Me toma de la mano como para darse o darme fortaleza. Estamos juntos en esta tragedia. Los dos amábamos a Jennifer, los dos sentimos confusión, y culpa por la idea de que quizá otras personas la dañaron por nuestra causa.
--- No creo que pueda estar mucho tiempo aquí --- dice.
--- Ni yo.
Varios compañeros de la escuela comienzan a desfilar hacia el féretro asomándose en la tapa abierta.
--- ¿Para qué hacen eso? --- pregunto con voz baja.
Mi prima contesta:
--- Así le dan el último adiós a nuestra a miga. ¿Quieres ir?
Niego con la cabeza.
--- Jennifer no está en esa caja. Ella ya se fue.
--- Bien dicho. Vámonos.
Dejamos a nuestros padres y a Riky. Camino con mi prima a la sala de al lado. Es el recinto para fumadores. Está lleno de humo. No es posible respirar. De forma automática, damos la vuelta y nos dirigimos hacia afuera, donde está la aglomeración de jóvenes.
Muchos, al verme, se dicen frases cortas al oído. Algunos me miran sin poder ocultar sus sentimientos de furia y odio hacia mí.
Se ha corrido la vos de que yo soy el culpable de esa muerte.
--- Vamos a la calle --- dice mi prima.
Pero la lluvia cae sin piedad y es imposible salir. Entonces ocurre lo que tanto temía. Una de las amigas de Jennifer se pone frente a mí y reclama:
--- Tú la mataste. ¿Por qué lo hiciste?
De inmediato se suma otra compañera.
--- Si, Felipe. Eres un degenerado. Quisiste abusar de ella.
Lo sabemos todo. Usante droga para seducirla.
--- ¡Maldito! --- grita alguien más ---. ¿A qué vienes?
--- ¿Cómo puedes ser tan cínico? ¡Largo de aquí!
--- ¡Deberías estar en la cárcel!
--- Jennifer no merecía morir así.
--- Si te gusta la droga, ¿por qué no te la tomaste tú?
Trato de escapar. Mis compañeros y las chicas del orfanato me arrinconan, aumentando el volumen y el tono de sus reclamos. Se contagian unos a otros, y comienzan a actuar de forma colectiva como una turba dispuesta a lincharme.
--- ¡Alto! --- grita mi prima, poniéndose frente a mí ---. ¿Qué están haciendo?
--- ¡El mato a nuestra amiga!
--- ¡Es un asesino!
Parecen a punto de golpearme.
--- ¡Basta! --- Itzel se ha sonrojado por una mezcla de temor y enfado ---, ¡Felipe no tiene la menor idea de lo que le paso a Jennifer! Esta desesperado. Igual que ustedes --- la concurrencia embravecida deja de atacar; Itzel es una joven mayor, con gran aplomo y autoridad, al menos frente a las chicas del orfanato, así que la escuchan.
--- ¡A Jennifer le pusieron GHB en su refresco! --- dice una muchachita regordeta --- ¿Quién lo hizo?
--- ¿Ahora resulta que saben mucho sobre drogas? --- contesta Itzel ---. A ver. ¿Díganme cuantos tipos hay, como se toman, que efectos producen?
--- ¿Para qué nos preguntas eso? ¡Te quieres salir por la tangente!
--- No --- dice Itzel ---. Los jóvenes somos perezosos. Investigamos apenas lo indispensable, y eso cuando ya estamos metidos en problemas. Si en la escuela se habla de drogas, nos mostramos aburridos. Creemos saberlo todo. Odiamos oir consejos de padres y maestros. Siempre les decimos que están exagerando. ¡No sabemos nada sobre drogas a pesar de que vivimos en un mundo donde hay muchas! Algunos las hemos visto y jugamos con ellas. No le damos la importancia que tienen. Creemos estúpidamente que jamás nos afectaran. Pero ya ven --- repite ---. ¡Si nos afectan! ¡Felipe no mato a Jennifer! Fue nuestra flojera, nuestra imbecilidad. ¡Todos!, y me incluyo, hemos sido responsables. Ni siquiera tenemos la menor idea de lo que paso. Eso sí. Seguimos mal informados y nos apuramos a escupirle en la cara a un amigo que esta tan asustado como cualquiera de nosotros.
Mi padre y otros adultos logran abrirse paso hasta donde nos encontramos Itzel y yo. Los compañeros han guardado silencio.
--- Vámonos --- le digo a papá al verlo llegar.
--- No, Felipe --- contesta ---. Tu prima tiene razón. Tu no mataste a Jennifer ni tienes por que huir. Volvamos adentro.
Regresamos a la sala donde está el féretro.

Agacho la cabeza y me siento en un rincón.


efedrina

LA DROGA DE LOS GIMNASIOS
Tiene fama de producto naturista. Algunos a usan para adelgazar
y otros para tener fuerza. Todos están arriesgando su vida.

El lunes voy a la escuela. Modesta no lo hace. Es normal que ella falte, pero se siente quizá mal por haberse perforado la lengua. Para mi sorpresa, nadie hable de lo ocurrido el pasado fin de semana. Los maestros, como pocas veces, se dedican a dar clases con seriedad y los estudiantes, como nunca, escuchamos y obedecemos todas las instrucciones.
A la hora del descanso casi o se ven chicos corriendo por los pasillos ni se escucha el bullicio habitual. La escuela parece aletargada por los efectos de una enorme benzodiacepina imaginaria.
Esa tarde, en mi casa, cuando estoy preparándome para hacer la tarea, veo un papelito sobre la mesa. Lo reconozco. Es el número telefónico del Cadáver. De seguro mamá lo encontró en el bolsillo de mi pantalón y lo dejo ahí antes de llevarse la ropa a lavar.
Me pregunto si podré hacerme amigo de alguno de esos sujetos siniestros sin que me obliguen a perforarme el cuerpo. Los darketos son la mejor pista que tengo para encontrar a Pascual.
Voy a la sala y marco el teléfono. En cada tono de llamada mi corazón se agita. Una voz muy grave me contesta.
--- Si, diga.
Paso saliva.
--- Di… disculpe, el sábado estuve en la Plaza de arte y un joven con maquillaje, vestido de negro, me regalo una rosa; no se su nombre pero quisiera hablar con él.
--- Estas equivocado. En esta casa no hay nadie con esas características.
--- Pero él me dio este número.
--- Ya te dije que estas equivocado.
El hombre me cuelga. Asiento. Tal vez es lo mejor.
Voy a mi cuarto y guardo el papelito con el número telefónico del Cadáver en la última página de mi libreta de notas.
A las diez de la noche, cuando estamos a punto de dormir, dejo a Riky en su cama hojeando un libro y voy a la habitación de mis padres. Me despido de ellos y les platico sobre lo que paso el sábado en la Plaza de arte. Les digo como fue que creí ver a Pascual, como me metí a la tienda oscura y como mi compañera Modesta se perforo la lengua. Por supuesto, no comento nada sobre Riky ni sobre la pandilla de jóvenes que quiso darle a inhalar solventes.
Se muestran muy preocupados. Me regañan por no haberles contado todo eso antes y me dicen que son datos importantes para la policía. Les doy la razón. Me disculpo con ellos y me voy a mi cuarto.
Cuando camino de regreso por la sala, suena el teléfono. Contesto de inmediato. Lo que escucho del otro lado del auricular me deja frio:
--- Hola… soy el rostro de un ángel caído en la oscuridad.
--- ¿Quién habla?
--- Un cadáver viviente.
--- Ho… Hola. Te llame hace rato…
--- Si, Felipe. Estaba junto a mi padre cuanto contesto. Él no sabe que pertenezco a la comunidad dark. Solo mira lo que la luz le deja ver y desconoce lo que las sombras le muestran.
--- ¿Cómo averiguaste mi nombre y número telefónico?
--- Tengo identificador de llamadas; además investigo--- su voz suena tranquila; habla con tono bajo ---. ¿Qué se te ofrece?
--- En realidad solo tenía curiosidad por tu club. No quiero hacerme perforaciones, pero me gustaría saber más sobre ustedes.
Felipe. La Santa Muerte me acompaña y me protege. Pídele que haga lo mismo contigo… Luego te explico más.
Corta la comunicación. Me quedo varios minutos sin poderme mover. Alguna vez escuche hablar de la Santa Muerte. Le pregunte a mi padre que era eso, y él me contesto con absoluta seguridad: “Una forma novedosa de satanismo; quienes se encomiendan a ella, pagan un precio muy caro”.
Regreso a mi cuarto. Riky ya se ha dormido.
Me meto a la cama. Apenas apago la luz, tengo una extraña sensación, como si las sombras me estuvieran observando. No lo soporto. Tapo mi cara con las cobijas hasta la cabeza.
Hace tiempo yo conocí un ángel. Se llamaba Ivi. Ella me enseño que existe un mundo espiritual; aunque no podemos verlo, influye sobre nosotros. Gracias a Ivi, aprendí a cubrir mi vida con la luz y no con oscuridad.
Me levanto y enciendo la lámpara. Riky se mueve, pero o despierta. Me pongo de rodillas y comienzo a pedirle a Dios que me proteja… Poco a poco, la sensación de tinieblas en el ambiente se desvanece.
Dejo prendida la luz toda la noche.
Al día siguiente voy a la escuela.
En cuento llego, busco con la mirada a Modesta. Su silla esta vacía. Sigue sin asistir a clases.
Aunque en el ambiente del salón todavía se respiran emociones de dolor y confusión de las que nadie hable, poco a poco y de vez en cuando surgen algunas bromas.
A la hora de salida, veo a Jordy, el Zorrillo, recargado en un poste. Me acerco. De inmediato percibo su peculiar olor.
--- Jordy --- le digo---, ¿sabes algo de Modesta? Estoy preocupado por ella.
--- No --- contesta ---, ¿qué le pasa?
--- El sábado fui a la Plaza de arte. Creo que vi a Pascual. Trate de perseguirlo y entre a una tienda donde hacen piercings y tatuajes. Ahí encontré a Modesta. No me la vas a creer, pero se hizo una perforación en la lengua.
--- ¿Modesta? ¿En la lengua? ¡No! ¿Cómo crees? Ellas es muy tímida. ¿Se atrevió?
--- No ha venido a la escuela. ¿Lo notaste?
--- A lo mejor se le hincho la lengua --- suelta una carcajada ---, y se la tuvieron que amputar. No es una gran pérdida --- sigue riéndose ---. Nunca la usa.
Me siento extrañado por la burla.
--- Modesta --- pregunto---, ¿no es tu novia?
--- ¿Cómo crees, Felipe? Tengo malos ratos pero no malos gustos. Fui con ella a bailar al antro, porque me pago. ¡Así como lo oyes, cuate! ¡Me dio dinero! Lo puso en un sobre. Dijo que era un regalo por mi cumpleaños de hace dos semanas, pero ¿quién regala dinero en los cumpleaños? Solo los abuelos. ¡Ella quiso comprarme! Sentí lastima y la invite al antro. Yo solo quería estar con ustedes y ver a las chavas moverse. Tú sabes. El baile es algo muy sensual.
Estoy asombrado. Casi no puedo creer que el Zorrillo sea tan cínico después de lo que le paso a Jennifer.
Recuerdo que en el baño del antro él fue quien me hablo de los Poppers, la droga que se inhala para excitarse sexualmente.
--- ¿Tienes el teléfono de Modestas? --- le pregunto ---, voy a hablarle para ver cómo sigue.
--- Ni idea, cuate. Búscalo en el calendario del grupo que nos dieron a principio de año.
--- Claro --- recuerdo que ahí hay un directorio con los teléfonos y domicilios de todos los compañeros del salón; lo pegue en mi libreta de notas ---. Se me había olvidado.
--- Y cuéntame, Felipe. ¿Dices que fuiste a la Plaza de arte? ¿No te ofrecieron alguna hierba?
--- ¿Cómo sabes?
--- Ahí abundan, cuate. Hay una que se llama Efedra. Con ella se hacen sustancias muy fregonas que o son drogas. Solo te sirven para estar alerta. Las puedes poner en la comida. Te dan energía rave. Pero ten cuidado de que tu novia no coma mucha… Ya ves lo que paso…
--- Si, Jordy… Gracias por los consejos. --- veo pasar el carro de mi mamá ---. Ya llegaron por mí.
En cuanto subo al auto, saco las hojas con el resumen de las drogas. Busco Efedra y no encuentro nada. Mamá me pregunta si me fue bien. Finjo tranquilidad y contesto que sí. Llegando a casa voy al Internet e investigo. Hallo varios sitios que hablan de esa sustancia. Hago un resumen y los imprimo para leerlo.
La Efedra forma parte de una gran familia de plantas estimulantes que crecen en tierras arenosas de climas cálidos. De ella se obtiene la Efedrina.
La Efedrina es un polvo cristalino blanco parecido a la Cocaína pero de composición similar a las Anfetaminas. Como proviene de una hierba, tiene fama de producto naturista. Además, se ha promovido como la sustancia natural perfecta para bajar de peso porque acelera el metabolismo, aumenta la energía física, y quita el hambre.
Mucho atletas y fisicoculturistas toman Efedrina. Una capsula de 50 miligramos media hora antes de una competencia le brinda al deportista un aumento del 10% de energía. Por supuesto, está prohibida en el deporte. Actualmente se calcula que hay más de 20 millones de consumidores de Efedrina que desean adelgazar, tonificar sus músculos o evitar el cansancio. La Efedrina suele combinarse con cafeína y aspirinas para multiplicar sus efectos.
Hoy en día, la Efedrina es una droga contenida en algunos medicamentos broncodilatadores y vasoconstrictores, pero su uso libre está prohibido en muchos países. Algunos de los narcotraficantes más peligrosos de la actualidad hicieron una fortuna legalmente vendiendo Efedrina cuando aún era permitida. También aparece en medicamentos naturistas para gimnasios en cuyas etiquetas se anuncia con los siguientes nombres: Ma huang, chinese aphedra, extract, ephedra alkaloids, ephedra extract, ephedra herb poder, epitonin, ephedrine, squaw tea o mormon tea.
En la calle de dicen éxtasis herbal.
La Corporación Rand realizo un estudio en febrero del 2003 que revelo que se registraron 16,000 casos con efector secundarios por el consumo de Efedrina como insomnio crónico, temblores, arritmia cardiaca, dolores de cabeza, vértigo, alta presión. También se han registrado varias muertes. En febrero del 2003, falleció el jugador de beisbol Steve Bechler de los Orioles de Baltimore por consumir Efedrina.
Cuando dejo de leer, me llevo las manos a la cara y respiro con rapidez. Recuerdo que el viernes, en el antro, todas mis compañeras estaban muy alegres y extrovertidas.
Muevo la cabeza. Este tema me está causando delirio de persecución. ¿Sera posible? El Zorrillo me dijo que él, solo fue a ese lugar para ver moverse a las chicas, porque el baile es algo muy sensual. ¡Utilizo a Modesta de parapeto! Vi sus ojos libidinosos en el baño cuando me hablo de los Poppers y ahora me advirtió de que si le daba Efedrina a mi novia debía tener cuidado de que no “se me pasara la mano”.  
Caramba. La conclusión es obvia. Alguien en ese antro le puso droga a la bebida de Jennifer. Pudo ser Jordy, el Zorrillo. Quizá, incluso le agrego la misma sustancia a la bebida de todas mis compañeras para verlas bailar con sensualidad, pero con Jennifer ¡”se le paso la mano”!
Siento que algo se me atora en la garganta y no me deja respirar.