jueves, 20 de noviembre de 2014

LECTURA 12

sustancias volátiles
LA DROGA DE LOS “SUPERHEROES”
Al inhalar solventes, la persona se cree “invencible”, se emborracha y tiene alucinaciones.

Entro al local de videojuegos y corro como loco en todas direcciones, preguntando por Riky.
--- ¡Es un niño rubio de doce años! Estaba en aquella esquina. ¿Lo han visto?
Recibo la misma respuesta una y otra vez. Algunos lo vieron, pero nadie sabe dónde fue.
--- Yo ya lo busque hasta el cansancio --- dice mi prima ---.
No está aquí. Tenemos que ir a la calle. Vamos a separarnos.
--- ¡No! --- digo ---. ¡hagámoslo juntos!
Seguimos preguntando a las personas. Después de veinte minutos, comienzo a sentir una angustia paralizante.
--- ¡Por favor! --- grito ---, ¿alguien vio a mi hermano?
Al fin, una de las pintoras que está promoviendo sus cuadros nos dice:
--- Yo vi a varios niños que salieron de los videojuegos. Se fueron por la avenida.
--- ¿Adonde? ¿No sabe?
--- A lo mejor a la tlapalería, dando la vuelta en el crucero.
Ahí venden pinturas.
--- ¿Pinturas? ¿Para que las quieren?
--- Juegan a cosas peligrosas como subirse a las bardas para saltar desde arriba, y atravesarse la calle corriendo con los ojos cerrados. Ya ha habido varios accidentes.
--- No entiendo.
--- ¡Los solventes los hacen sentirse poderosos!
--- Oh, no --- dice Itzel echando a correr.
Voy tras ella.
Apenas damos la vuelta en la esquina vemos venir a un grupo de jóvenes como de quince años. No parecen vagabundos ni pordioseros. Todo lo contrario. Lucen aseados y bien vestidos. Dos, detienen un trapo en su boca, como si no quisieran respirar la contaminación del aire.
Riky camina en medio de ellos.
Mi prima le grita, casi con desesperación:
--- ¿Dónde andas? ¿Por qué te saliste de donde te dejamos?
Los muchachos al ver que nos acercamos, le arrebatan a Riky algo de las manos, dan media vuelta y echan a correr en sentido opuesto.
Llegamos hasta mi hermano.
--- ¿Por qué nos haces eso? --- lo sacudo ---, se suponía que no ibas a causar problemas. ¡Eres un desobediente!
--- Se tardaron mucho, Felipe. Estuve en las maquinitas con unos amigos nuevos y ellos me dijeron que conocían juego al que le dicen el cohete. Fuimos a la tlapalería a comprar el combustible. Les dije que tenía prisa. Ya sabía que te ibas a enojar si no me veías.
--- ¿Riky, te dieron algo para oler? --- pregunta mi prima.
--- ¿Cómo sabes?
--- ¡Contéstame!
--- Sí. Una franela. Dijeron que necesitaba respirar eso para que pudiera sentir los efectos especiales del juego. Yo trate de ponerme el trapo en la cara como ellos, pero me picaba mucho la nariz. En ese momento ustedes nos encontraron.
--- ¡Riky! --- le dije ---, te estaban tratando de drogar.
--- No es cierto.
--- Claro, bruto.
Itzel interviene y se pone en medio de nosotros. Nos abraza por sobre los hombres a los dos. Caminamos de regreso.
Riky le pregunta.
--- ¿Es cierto lo que dice Felipe?
--- Si, primo. Muchos creen que respirar los vapores en una bolsa de pegamento es costumbre de vagabundos o niños de la calle, pero los jóvenes de clase media también lo hacen. Como no quieren “rebajarse” inhalando Resistol cinco mil, porque dicen que es “corriente”, usan otras sustancias: Esmaltes de uñas, líquidos para limpieza, pinturas, disolventes como el tinner, aguarrás, gasolina o cemento para unir PVC.
--- ¡Exacto! --- dice Riky ---. Eso es lo que compramos. Le dijeron al chavo de la tienda que necesitaban pegar uso tubos.
--- ¿Y se los vendió?
--- Sí.
--- ¡Es increíble! Está prohibido vender esos líquidos a los niños.
--- ¿Por qué son tan malos?
--- Desprenden partículas volátiles, si las respiras, sentirás alegría y borrachera, pero al mismo tiempo te llenaras de una sensación de que eres invencible. Hace rato una señora nos platicó que ha habido muchos accidentes cerca de aquí. Después de inhalar solventes, algunos jóvenes saltan de lugares altos, queriendo volar como Superman o tratan de detener un camión con la mano. Quien se droga con esas sustancias suele tener alucinaciones y salir corriendo sin prudencia.
--- ¡Y ocasionan adicción! --- digo como queriendo contribuir a la nota.
--- No física --- aclara Itzel ---, pero si psicológica. Cuando le quitan los solventes, el joven adicto se siente nervioso, deprimido, triste y con miedo.
--- ¿Estás seguro de que no estuviste respirando esa cosa?
--- insisto en tono regañón.
--- Ya te dije que no.
Llegamos de nuevo a la plaza de artistas.
Procuro tranquilizarme y le digo a mi prima:
--- Vi a Pascual.
--- ¡Cómo! --- me toma por los hombros ---. ¿Estás seguro?
--- Más o menos… Usaba un disfraz de dark-punk. Se veía horrible… paso junto a mí, me miro y se fue. Quise seguirlo. Llegue a la tienda de la calavera. Había varios darketos. Les dije que deseaba pertenecer a su grupo y estuvieron a punto de hacerme un piercing. Apenas pude escapar. No volví a ver a Pascual, pero si a una compañera de la escuela que se llama Modesta. ¡Ella se perforo la lengua!
--- ¿Por qué hiciste todo eso tu solo, Felipe?
--- ¡Te andaba buscando!
Cambia el tono de su voz; vuelve a abrazarnos y camina en medio de nosotros.
--- Yo también estuve en esa tienda y comprobé que ahí fue donde Jennifer se hizo la perforación, es el único sitio en la ciudad donde se ponen aretes y broches grabados con ese símbolo. Se han vuelto populares porque perforan como a treinta jóvenes cada fin de semana.
--- ¡Treinta!
Llegamos a la avenida.
Riky opina:
--- Quiero conocer el lugar de la calavera. ¡Llévenme!
--- ¿De qué hablas, primo? --- dice Itzel ---. No sabes la angustia que sentí cuando te perdiste. ¡Yo soy responsable de ustedes! ¿Te imaginas si te pasa algo? Debemos regresa a la casa ya.
--- ¡No me paso nada!
--- ¡Basta! Pongan atención. Si ven un taxi, levantan la mano.
Esperamos.
Junto a nosotros hay un teléfono público. Saco una moneda y la depósito para marcar el número de la casa.
--- ¿Qué haces? --- pregunta mi prima.
--- A lo mejor nuestros papás ya llegaron y están preocupados. Voy a avisarles que vamos para allá.
--- De acuerdo.
No me equivoco. Contesta mi mamá.
--- Hola --- le digo.

--- ¡Felipe! --- su voz se torna furiosa ---. ¿Dónde fueron? La policía te está buscando.




PCP
LA DROGA DE HULK
Produce fuerza excesiva, agresividad y espejismos;
se queda latente en el cerebro por varias semanas.

Mi madre continúa hablándome por teléfono con la voz alterada:
--- El comandante necesitaba hacerte otras preguntas.
Como no te encontró, cree que te fugaste. Aviso por radio a todas las patrullas. Si te encuentran en la calle, te van a arrestar. Tu padre se puso muy nervioso. Vimos una servilleta que dejaron en la mesa de la cocina donde Itzel anoto el nombre de varias calles en la Plaza de arte. ¿Andan por ahí?
--- Si, mamá.
--- Tu papá fue en el coche a buscarlos, hace como una hora.
Está muy enojado.
--- ¡Llámale a su celular! Dile que no se preocupe. Vamos para la casa. Llegamos en veinte minutos.
Cuelgo el teléfono, preso de una gran agitación.
Mi prima y Riky siguen tratando de detener un coche de alquiler, pero de repente y sin que ninguno lo anticipe, un automóvil particular se detiene justo a nuestro lado.
Es mi papá.
Riky da un brinco de alegría y abre la puerta del auto.
--- ¡Papá! ¿Viniste por nosotros? Estábamos a punto de tomar un taxi.
--- ¡Suban! --- grita sin poder ocultar su enfado.
Empujo a mi hermano para que se apresure. Itzel da la vuelta por enfrente y se sienta adelante.
Papá mueve la palanca de velocidades y acelera. Riky toma la palabra.
--- ¡Tuvimos una aventura! Hubieras visto. Yo encontré a unos amigos que me invitaron a conocer un juego nuevo al que le dicen el cohete, pero no era verdad.
Lo pellizco para que se calle.
--- ¡Ay! --- grita---, ¿por qué…?
Mi prima voltea y nos fulmina con la mirada.
--- Felipe --- exclama papá ---, ¿sabías que el jefe de la policía fue a buscarte?
--- Me… me dijo ma…má.
--- ¿Hablaste con ella?
--- Por teléfono. Hace rato.
--- Itzel. Tú me prometiste que cuidarías a tus primos. ¿Por qué salieron de la casa sin permiso?
--- Perdóname, tío --- contesta ella ---. No sé qué decirte.
--- El comandante llevo a un grafólogo --- continua papá dirigiéndose a mí ---, para que te hiciera una prueba de escritura, pero ¡no te encontraron! Y ahora si que tenemos problemas. Creen que estas huyendo.
Puedo notar verdaderas vibraciones de zozobra. Mi prima parece muy abochornada. Se cruza de brazos y agacha la cara.
Papá marca un número desde su teléfono celular.
Después de unos segundos, dice:
--- ¿Comandante? Soy Owin Meneses, el papá de Felipe. Si, ya encontré a mi hijo. Salió con su prima y su hermano, un rato, a distraerse. Sí. Todo está bajo control. Aquí conmigo, ¿se lo paso? Un momento --- papá tapa el teléfono y me dice ---, el jefe de la policía quiere hablar contigo.
Tomo el aparato.
--- ¿Si?
--- Felipe ¿dónde andabas?
--- Fuimos al parque a caminar.
--- Escúchame bien, muchacho. Eres sospechoso de un asesinato, así que mi obligación es ponerte en una casa de arraigo mientras no se demuestre tu inocencia. Pero tu padre me prometió que él se haría cargo de que tú no escaparas. La próxima vez que desaparezcas sin avisar, lo considerare como una prueba en tu contra.
--- Sí, señor.
--- Pásame a tu papá otra vez.
Devuelvo el teléfono. No escucho más. Me tapo los ojos y los oídos.
--- Dios mío --- susurro ---. Ayúdame. ¿Qué está pasando?
Llegamos a la casa.
Mamá y mi tía se encuentran sentadas, muy serias, en la sala. En cuento entramos, se ponen de pie y comienzan a regañarnos de nuevo. Itzel trata de dar explicaciones. Mi tía le grita, preguntándole si no puede estarse quieta.
--- ¿Por qué siempre te metes en líos, Itzel? --- Continúa su madre ---.  Cuando viviste en el extranjero, la policía te detuvo por activar la alarma de incendios de tu escuela, te fracturaste un brazo, hiciste expediciones en montañas e incluso sufriste varios accidentes esquiando. ¡Pero ya tienes diecinueve años, hija! ¿Cuándo vas a madurar?
Mi prima no se defiende. Yo estoy aturdido. Me adelanto y digo:
--- Itzel no tiene la culpa --- de pronto, sin poder controlarlo, las lágrimas me vencen ---, ella solo quiere ayudarme a salir del problema en el que estoy --- agacho un poco la cara y pongo los puños sobre mi frente ---. Tarde o temprano todos van a saber que no le hice nada a Jennifer… --- articulo entre sollozos ---. Yo la quería mucho --- hago una pausa; apenas recobro el aliento y sigo ---. Cuando me invito a salir  no lo podía creer… Me sorprendió que tuviera un píercing en el ombligo y se vistiera así. Por eso quise ir a los lugares donde ella anduvo… --- respiro varias veces, luego concluyo ---, en realidad no estoy tratando de descubrir quien la asesino.
Solo intento comprenderla a ella…
Mi madre se acerca para abrazarme.
Sigo llorando por un largo rato.
Siento el abrazo tímido de Riky por el lado izquierdo, después la mano de Itzel en el hombro, y la presencia cercana de papá y tía Beky. Mi problema no es únicamente mío, es de la familia entera. No solo yo estoy angustiado. Todos lo están.
Minutos después, nos separamos y vamos a la cocina a comer algo. Hay una pizza tamaño familiar en la mesa. Repartimos las rebanadas, sin hablar mucho.
--- Que día más largo y horrible --- opino.
Mi tía Beky parece en extremo meditabunda… tiene la vista fija. Es lógico que con la muerte de esa joven, le atormenten ideas de un futuro incierto como directora del orfanato.
Mamá pregunta:
--- ¿En qué piensas, Beky?
--- Los tres adultos de esta mesa --- responde ---, también estuvimos a punto de ser atrapados por la droga cuando fuimos jóvenes.
Papá protesta:
--- ¿Nosotros vivimos circunstancias extremas! Es lógico que hubiera drogadicción en aquel mundo, ¡pero ahora, la droga ha llegado hasta las escuelas de nuestros hijos!
Mi tía Beky vuelve a guardar silencio, como recordando terribles vivencias de su pasado.
--- Cuéntanos, mamá --- le pide Itzel ---. ¿Qué contacto tuviste con la droga?
Toma un poco de agua, aprieta los labios y comienza a relatar:
--- Owin y yo somos gemelos; crecimos muy unidos. Pero el destino nos separó al momento en que mamá murió. Mi padre cometió algunos delitos y lo metieron a la cárcel. Owin se perdió en las calles. Yo termine en un orfanato. Ahí me educaron. Durante muchos años no supe nada de mi hermano. Cuando fui mayor de edad, quise ayudar a papá a salir de la prisión, ¡pero se había vuelto un drogadicto! Usaba PCP. Tenía fama de romper las cosas. Era extremadamente fuerte. Le apodaban Hulk, el hombre verde. Un  día, lo vi voltear muchos escritorios y destrozar oficinas enteras en un santiamén.
--- ¿Hacia eso cuando estaba drogado?
--- La Fenciclidina o PCP, que el consumía, permanece disuelta en el cuerpo durante varias semanas o meses y, aunque la persona tenga mucho tiempo de no tomarla, puede volver a sufrir alucinaciones o euforia extrema. Eso le pasaba a papá.
--- ¿Cómo? --- pregunto sacando las hojas con el resumen de las drogas ---, ¿entonces la sustancia que tomaba mi abuelo lo mantenía drogado por varios días?
--- No. Los efectos iban y venían…
Itzel me pide el material impreso que traigo doblado en mi bolsa. Se lo doy. Busca con rapidez y comienza a leer en voz alta:
--- El PCP se creó como anestésico. Hoy está prohibido y se fabrica ilegalmente; es un polvo blanco cristalino que tiene un sabor amargo. Como es fácil pintarlo, se encuentra en una gran variedad de formas: pastillas, capsulas y polvos de colores. Puede esnifarse, fumarse o ingerirse mezclado con bebidas. Se vende en la calle con nombres como Polvo de ángel, Ozono, Chifladura, y Combustible de cohete. El PCP sube la temperatura del cuerpo, produce fuertes palpitaciones, disminuye la sensibilidad al dolor y eleva los niveles de adrenalina. Esto ocasiona una sensación de excesiva confianza, energía ilimitada, y poder. Las personas drogadas con PCP frecuentemente se vuelven violentas y agresivas. Adquieren mucha más fuerza física de la que tienen, y para controlarlas se necesitan varias personas. Al mismo tiempo sufren alucinaciones, hablan con torpeza y no coordinad sus movimientos. En ocasiones sienten deseos de suicidarse y provocan accidentes graves. Aun después de que pasa el efecto del PCP, las moléculas se esconden en la corteza cerebral, por lo que, varios días o semana después, la persona suele tener nuevos ataques. Aunque parezca recuperada, la droga alojada en las células grasas del sistema nervioso central produce periodos de insomnio, pérdida de memoria, nerviosismo, ataques de pánico, delirios de persecución y tristeza profunda. Los síntomas por dosis altas se parecen a los de la esquizofrenia. En dosis medias, el PCP produce nauseas, vomito, visión borrosa, movimientos rápidos de los ojos hacia arriba y hacia abajo, babeo y perdida de equilibrio. Las personas que usan PCP por largos periodos terminan con un daño cerebral.
Cuando mi prima acaba de leer, nadie emite una palabra por largo rato.
Tía Beky asiente varias veces y dice:
--- Ese era nuestro padre ¿verdad, Owin? La droga acabo con él, tal como lo dice ahí.
Veo a mamá entre triste y perpleja.
--- Yo no sabía esa historia --- le dice a su esposo ---, creí que tu padre había muerto de… --- se detiene a tiempo.
No le corresponde a ella decirlo.
--- ¿De que murió mi abuelito? --- pregunta Riky.
Papá y tía Beky se miran con turbación. Ninguno de los hermanos habla.
Mamá aprieta los dientes. En su mente también se agolpan recuerdos dolorosos. Entonces le pregunto:
--- ¿Y tu mamá, que contacto tuviste con la droga?
Sopla como tratando de desahogar una gran presión interna.
--- Cuando mis papás se divorciaron --- nos cuenta ahora mi madre ---, yo me enoje tanto que hui de mi casa. Pero no tenía a donde ir, así que termine en un barrio de mala muerte. Alguien me llevo con una mujer que hospedaba a niños de la calle y los obligaba a trabajar para ella. A mí me uso como cocinera. Mis compañeros eran muy vulgares y se drogaban con solventes. Cuando estaban más excitados por la droga se subían a una enorme torre de luz como de treinta metros de altura y se aventaban de clavado, directo a una caja llena de papel y hule de espuma. Inhalar solventes hace que los jóvenes se sientan superhéroes.
--- Si --- digo echando un rápido vistazo a Riky ---, lo leímos.
--- A mí me obligaron a arrojarme de la torre una vez --- continua ---, y a tu papá también, pero él pensaba y actuaba diferente. Owin me defendía. Nos hicimos amigos. Siempre hablaba de su hermana extraviada, Beky, a quien idolatraba, y todo el tiempo estaba soñando con volver a encontrarla. Un día planeamos escapar de ese lugar y la mujer, administradora, escucho. Entonces, como castigo, nos encerró en dos bodeguitas de basura junto a los chiqueros. El sitio estaba lleno de ratas. Fue la experiencia más horrible de mi vida. Todavía lo recuerdo por las noches y tengo pesadillas.
Se queda quieta sin explicar más. Mi padre continúa la narración.
--- Algunos compañeros nos pasaban bolsas con pegamento por debajo de la puerta para ayudarnos a soportar el castigo.
Según ellos, solo si inhalábamos sustancias volátiles lograríamos tener fuerzas.
--- ¿Lo hicieron?
--- No --- contesta mamá ---. Owin y yo nos dábamos ánimo a través de la cerca. Dormíamos por turnos. Uno de los dos siempre estaba despierto haciendo ruido con un palo para ahuyentar a las ratas.
Riky se ha acurrucado en mi prima Itzel, quien escucha con un rictus de asco.
Durante la larga pausa tomo las hojas impresas con el resumen de las drogas, que están sobre la mesa, las vuelvo a doblar y las meto a la bolsa de mi camisa.
--- Bueno --- dice mi tía usando voz apesadumbrada ---, tenemos que arreglarnos. El cuerpo de Jennifer ya se encuentra en los velatorios. Creo que todos debemos estar presentes.
--- ¿No es peligroso? --- pregunto ---, quizá encontremos gente que trate de agredirnos. De seguro muchos piensan que yo soy el culpable de lo que paso.
--- El que nada debe, nada teme --- dice papá ---, es mejor dar la cara que esconderse.
Se pone de pie.
--- Felipe y Riky --- comenta mamá ---, usen traje y corbata.
Nos vamos en media hora.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Lectura 11

Tipos de drogas

COMO SE ENGANCHA UN JOVEN A LA DROGA
Clasificación y definiciones.

--- ¿Ya te enteraste de lo de Jennifer?
--- Si --- dice Modesta con enfado; tiene los ojos enrojecidos.
--- ¿Por qué viniste a este lugar?
--- Quiero saber… investigar… Ella traía un piercing en el estómago. Se lo puso aquí.
Me siento feliz por tener una cómplice inesperada. Le pregunto:
--- ¿Te acuerdas que anoche Jennifer uso una peluca negra y un vestido muy pegado? --- recapitulo ---, a lo mejor Pascual le enseño a vestir así. Hace rato, en la plaza, vi a varios tipos raros ¡y creo que uno de ellos era Pascual!
Señalo hacia el fondo de la tienda. Hay un salón en el que se ponen piercing y tatuajes. Varios jóvenes del club dark se encuentran parados ahí.
--- ¿Sera posible? --- me pregunta.
--- Si… Voy a decirles que quiero formar parte de su grupo. Así, tal vez pueda averiguar más sobre Pascual y los que le paso a Jennifer.
Camino hacia la sala de tatuajes. Modesta me sigue. El corazón comienza a latirme a toda velocidad. Parece que entro a una película lúgubre. Hay varios jóvenes vampiros. Hombres y mujeres. También punketos y metaleros. No puedo clasificarlos. Analizo a cada uno tratando de descubrir a Pascual. Ninguno trae calzado de charol con agujetas blancas. Los miro a los ojos. El Cadáver se encuentra ahí. Los demás son distintos. Procuro calmarme y pensar que se trata solo de jóvenes comunes y corrientes.
--- Hola --- me saluda el Cadáver ---. ¡Es bueno que hayas venido! La oscuridad necesita aliados.
--- Gracias --- contesto sin poder evitar que me timbre la voz ---, ¿Cómo puedo pertenecer  a su grupo?
Un tipo se aproxima por mi espalda.
--- Los amigos de la noche no tenemos miedo al dolor --- dice mostrándome su lengua atravesada por una bola de metal ---.
Para ser de los nuestros tienes que seguir varios pasos. El primero es demostrar que eres valiente.
--- ¿Agujerarme la lengua?
--- No va a dolerte --- dice una mujer ---, es rápido. Entre todos vamos a ayudarte a llegar al límite de las sombras puedes ser libre.
--- Pero…
No me deja terminar la frase.
Hay una silla alta como de estilista. La persona encargada de realizar los trabajos sale detrás de una cortina. Me quedo impresionado. Su cuerpo pintado parece un cuadro de arte cubista; en cada milímetro de los brazos tiene un tatuaje, pero el conjunto de dibujos se asoma por el cuello de su camiseta, el abdomen y los talones. Me saluda. Los dos jóvenes darks me están deteniendo para que no trate de escapar.
--- Esperen --- suplico ---, ¡no quiero agujerarme al lengua!
--- Escoge otro lugar, entonces --- sugiere el Cadáver ---.
Quizá donde no se vea --- levanta su camisa y me muestra su pezón izquierdo atravesado por una argolla ---. Este es un sitio perfecto para los iniciados. También resulta muy sexy.
Recibo un ligero empujón hasta la silla. Estoy sudando. Considero la posibilidad. ¿Cuánto puede doler? Es solo un piquete. Como ellos dicen, se trata de una prueba de valor. Alguna vez pensé en ponerme un piercing. ¿Por qué no ahora? En cuanto lo haga, ganare la confianza de esos sujetos.
Me animo.
Una chica vestida de blanco que miraba la ropa gótica, se atraviesa en mi camino.
--- Yo también quiero ponerme una argolla en el ombligo --- dice.
--- Espera tu turno.
--- ¡No! --- se adelanta subiéndose al banco ---. Tiene que ser ahora o me voy a arrepentir.
Levanta su blusa e inclina el cuerpo hacia atrás para que la piel no se arrugue.
--- De acuerdo.
El tatuado se pone unos guantes de látex, luego procede a limpiar el estómago de la chica con gel y algodón, toma unas pinzas para pellizcar su piel; marca con tinta dos puntos por donde debe entrar y salir el arete, enseguida revisa que los puntos estén alineados, levanta una enorme aguja quirúrgica enseñándole a la joven que el empaque está cerrado. Vuelve a jalar la piel y le dice:
--- Cuando cuente tres, respira profundo. ¿Lista? Uno, dos, tres.
Antes de que él pueda terminar de inhalar, el hombre ha atravesado los puntos con la enorme aguja.
--- ¡Aaaay! --- grita y resopla; luego pregunta ---: ¿Ya fue todo?
--- Apenas empecé --- contesta el sujeto.
Ella suda. Las manos le tiemblan. El hombre ata a la aguja una especie de liga gruesa y jala. Los labios de la joven están pálidos. Ya que el catéter ha sido colocado, el hombre pasa un alfiler a través de él. Después con movimiento brusco saca la liga de una sola intención. Ella emite otro lamento desgarrador.
--- ¿Por qué gritas, preciosa? No te salió ni una gota de sangre. Mira. Ahora si vas a gustarle a tu novio.
Le pone al alfiler un broche de bola con el mismo símbolo que tenía el de Jennifer, luego le da las últimas indicaciones sobre cuidados que debe procurar para evitar una infección.
Ella murmura:
--- Me estoy mareando… voy a caerme… no puedo ver.
La detengo.
--- ¡A un lado!. ¡Abran paso, abran paso!
Una señora que estaba acomodando ropa trae refresco de cola. Cuando la veo de cerca puedo observar un rostro horripilante: su nariz incompleta, le falta el ala de la fosa nasal izquierda. Una espina de centímetro y medio de diámetro atraviesa su oreja, tiene argollas en las cejas, nariz y boca; una punta de lanza de metal traspasa su barbilla y, en la lengua, una enorme bola plateada le hace articular las palabras de forma extraña.
La joven de blanco bebe sorbos del refresco y comienza a reaccionar.
--- Mira mi’jita --- dice la horrible mujer ---, ¿escuchaste todo lo que dijo el tatuado? No quiero que luego vayas a reclamarnos si te pasa algo, ¿ves mi nariz? Perdí esta fosa nasal por no seguir las indicaciones.
--- Pero si llegara a infectarse ¿Qué debo hacer? --- pregunta la chica, asustada.
--- ¡Ve con un medico!
En ese instante, Modesta avanza.
--- Yo quiero perforarme la lengua --- toma asiento.
Por primera vez en su vida, mi compañera no está haciendo honor a su nombre. Se dirige a mí para explicar:
--- ¡Todos se fijaban en Jennifer! Ella era fascinante…
Esto es ilógico. ¿Qué le pasa a Modesta? ¿Admiraba a Jennifer en secreto?
--- ¡No hagas eso, Modesta! Jennifer se murió.
--- Pero aun su muerte fue romántica.
--- Bájate de esa silla. Estas confundida.
--- Cállate --- me dice una chica dark ---. Debería darte vergüenza. Ella es más valiente que tú.
¿Ahora Modesta quiere parecerse a Jennifer y elogia la forma en que murió? ¡No es posible!
El hombre de los múltiples tatuajes, procede de inmediato.
La mujer vampiro la felicita:
--- Un piercing en la lengua excita a los hombres al besarlos ¿sabías eso?
Modesta agacha la cara y se pone a temblar.
--- ¡Abre la boca!
Obedece. Volteo para otro lado. Mientras perforan la lengua de mi compañera, el grupo de vampiros la anima con sonidos extraños que emiten en forma secuenciada. En menos de diez minutos Modesta luce una enorme bola plateada en la lengua. Baja del banco en medio de los aplausos.
Modesta sonríe, luego comienza a llorar y sale corriendo de la tienda. Nadie entiende su reacción.
La joven de blanco vuelve a apoyarse en mí y casi se desvanece.
--- ¡Sigo mareada! --- dice ---, necesito aire… ¿me acompañas a la puerta?
--- Claro --- contesto.
Cuando caminamos entre los estantes de ropa gótica, ella susurra:
--- No te perfores. Yo ya me arrepentí. Tu amiga, Modesta, también se arrepentirá…
--- Sí. Yo estaba ahí por curiosidad --- le digo ---, no sabía cómo escapar.
--- Entonces camina rápido y vámonos.
Salimos a la calle. Estoy temblando.
--- Gracias --- le digo.
A la luz de la tarde me doy cuenta de que es una muchacha de verdad hermosa. ¿Por qué se habrá hecho una perforación?
--- Gracias a ti, por detenerme. Creí  que me moría.
--- Oye --- le pregunto mientras caminamos ---. ¿Conoces a una joven llamada Jennifer? Ella se perforo el ombligo, como tú, en este mismo sitio.
--- No. ¿Está perdida?
--- Murió anoche por una sobredosis de droga.
--- ¡Lo siento! Acabo de mudarme a estos rumbos.
Escucho que el Cadáver sale de la tienda y me llama.
--- ¿Adónde vas? ¡No seas cobarde!
La joven hermosa me dice:
--- ¡Corre!
Obedezco. Atravesamos la calle sin voltear la vista atrás. Después de varias cuadras doblamos a la derecha. Hallamos el museo de arte. Hay una exposición temporal de la Secretaria de Salud sobre la droga. Entramos.
--- ¿Qué casualidad, no crees?
--- Si --- contesto ---. Las drogas me persiguen.
--- Es mejor que nos separemos aquí. Así no nos encontraran tan fácil. Chao.
La veo alejarse. Suspiro.
Estoy parado justo en la entrada de museo.
Una señora de lentes me da papel y pluma para que tome notas. Dice que los jóvenes podemos entrar gratis. Camino entre los diferentes salones y reviso que nadie me siga.
¿Qué está pasando? Hacía mucho tiempo que no me sentía tan angustiado. Leo algunos de los recuadros que hay en la pared y, para tratar de calmarme, los copio en la hoja de papel.

¿Cuántos tipos de drogas existen?
Aunque muchas sustancias ahora tienen efectos combinados, tradicionalmente las drogas se dividen en:
1.      DEPRESORAS. Refrenan el cerebro y lo adormecen:
a.      Narcóticos: opio, morfina, heroína, metadona, fentanillo.
b.     Alcohol: whisky, brandy, tequila, etc.
c.       Sedantes: barbitúricos, somníferos y anestésicos como Ketamina, GHB y Rohipnol.
2.      ESTIMULANTES. Aceleran al cerebro y lo excitan:
a.      Legales: Nicotina (tabaco), cafeína, taurina, etc.
b.     Anfetaminas: metanfetaminas y derivados con el éxtasis y la efedrina.
c.       Cocaína y Crack.
3.      TRASTORNANTES. Confunden al cerebro y modifican las sensaciones visuales, auditivas, táctiles, etc.
a.      Alucinógenas: LSD, PCP, DMT, Peyote.
b.     Cannabis (THC): Marihuana, Hashish.
c.       Inhalantes: disolventes y poppers.

¿Qué es “un viaje”?
Es el periodo de alucinaciones producido por drogas trastornantes. Muchos jóvenes se drogan para tener un viaje, pero este puede ser placentero o espantoso.

¿Qué es “el bajón”?
Cuando pasa el efecto de una droga, el organismo tiene una reacción contraria, intensa y muy desagradable. El bajón es tan horrible, que en ocasiones, la persona vuelve a drogarse con tal de no sentirlo.

¿Qué es una sobredosis?
Es una intoxicación que pone en peligro la vida de la persona.

¿Qué es un drogadicto?
Alguien que ha adquirido adicción física o psicológica a una droga, hace casi cualquier cosa por conseguirla, cada vez necesita dosis más altas (tolerancia), y sufre síndrome de abstinencia se deja de tomarla.

¿Por qué las drogas dañan al cerebro?
Porque tienen estructuras químicas parecidas a los neurotransmisores del cuerpo humano, que al introducirse en el sistema nervioso central ocasionan malfuncionamiento en las sinapsis neuronales y deterioro de las células del cerebro.

¿Cómo se engancha un joven a la droga?
1.      Primero es invitado a tomarla y ensaya con las más leves o permitidas (como alcohol, tabaco y pastillas tranquilizantes) hasta que va perdiendo el miedo a usarlas.
2.      Experimenta con nuevas drogas o combinaciones.
3.      Repite el consumo de una droga, hasta adquirir adicción.

Junto al último recuadro hay un reloj enorme. Veo la hora. Casi son las seis de la tarde.
Itzel y Riky deben estar desesperados, buscándome.
Salgo corriendo. Cruzo la avenida a toda velocidad.
En la plaza, los pintores están levantando sus puestos.
Regreso al local donde dejamos a Riky.
Encuentro a mi prima. Tiene el rostro desencajado por la angustia.
--- ¡Tu hermano! --- me dice con voz punzante en cuanto me ve llegar ---. ¿Dónde está? ¿Te lo llevaste tú?
--- ¡No! --- contesto ---, lo deje aquí. Estaba jugando en esa máquina con unos amigos.
--- Pues ya lo busque por todos lados y no está. Ha desaparecido

jueves, 6 de noviembre de 2014

Lectura 10

peyote

HONGOS Y CACTACEAS DE LOS ESPIRITUS

Muchos aseguran que al comer hongos alucinógenos hacen contacto con el más allá.
Las visiones pueden ser espantosas.

No podemos convencer a Riky de que se quede en casa. Todos somos condescendientes con él, porque hace algunos años estuvo muy enfermo de un padecimiento que casi lo mata, y en el fondo tenemos miedo de que pueda recaer.
Así que aceptamos llevarlo con nosotros.
Vamos en taxi a la Plaza de arte; es una enorme explanada al aire libre en donde abundan pintores y escultores que ofrecen sus obras al público. También hay caricaturistas y mimos. El sitio es tan vistoso que incluso se ha vuelto turístico. Está lleno de locales comerciales alrededor.
Nos dirigimos a un enorme negocio de videojuegos y le damos dinero a Riky para que se divierta en las maquinitas.
Le pedimos que no vaya a salirse de ahí.
Entonces, Itzel y yo corremos a buscar el sitio donde ponen piercings y tatuajes. No sé en qué momento me separo de mi prima. Ella se mueve demasiado rápido. Volteo hacia todos lados y no la veo. Camino entre la gente.
De pronto, mis ojos se cruzan con un joven extravagante. Es un dark. Esta vestido con abrigo largo de terciopelo negro y camisa de holanes; el maquillaje blancuzco de sus mejillas contrasta con las intensas rayas negras que delinean sus ojos y labios. También tiene grandes lágrimas dibujadas en las mejillas. Calza botas largas de plataforma y tacones enormes; refleja melancolía. Me acerco a él; lleva en sus manos un ramo de rosas negras. Me dice:
--- Las sombras son el alma de la soledad ¿quieres comprar una?
Mis ojos no pueden dejar de mirarlo. Es hipnótico. Cerca de el hay una mujer vestida a la misma usanza, con falda negra, botas y blusa con encajes. Trae un corsé que estiliza su figura. No puedo creer que sea tan bella.
--- Compra una rosa --- insiste el hombre.
--- No traigo dinero --- contesto.
--- Entonces, te la regalo.
--- Gracias --- acepto el obsequio ---, pero yo ando buscando a una amiga --- miento ---, se llama Jennifer.
--- Nosotros no tenemos nombre. Somos muertos en vida.
--- ¿Muertos?
--- Nos mató la contaminación ambiental y la violencia. Tenemos la misión de hacer que le mundo reaccione y deje de producir dolor. A mí me dicen el Cadáver. Toma este papel. Aquí va mi número telefónico por si deseas conectarte con las sombras.
Entonces se acerca otro individuo muy alto, con lentes obscuros, cabello rapado en los lados y una tira de picos al centro de la cabeza. Trae camiseta negra y pantalón de lona deslavada. Me llaman la atención sus botas de charol con agujetas blancas. Son ridículas.
El recién llegado se acerca al Cadáver, le dice algo en voz baja y se da la vuelta para caminar con rapidez. Al girar lo veo desde otro ángulo y siento un hoyo en el estómago.
¡Yo conozco al sujeto! Tiene esa peculiar mandíbula afilada. Meses atrás, yo la veía cuando el guardaba los instrumentos de laboratorio.
--- ¡Pascual! --- susurro.
Creo que entra a un local de artesanías. Dudo en seguirlo. Volteo buscando a mi prima. No la veo por ningún lado.
Regreso corriendo al sitio donde dejamos a mi hermano.
Compruebo que Riky está jugando en una maquina con gran entusiasmo, rodeado de varios chicos que lo animan por su nombre. Es asombrosa la capacidad que tiene para hacer nuevos amigos.
Como Itzel no ha regresado, vuelvo a la plaza.
Voy al sitio donde me pareció ver que se metía Pascual.
Abro la puerta. Se escucha el sonido de campanitas. Adentro huele a incienso. Un hippie con bata de colores y cabello largo se encuentra detrás del mostrador. Está oyendo música new age. En las vitrinas hay tarjetas del tarot, piedras de colores, libros de horóscopos y plantas curativas.
--- Hola --- saludo.
--- ¿Qué hongo, morongo?
--- Ando buscando a un amigo de lentes obscuros y picos en la cabeza. Me regalaron esta rosa negra y…
--- ¡Chale! --- interrumpe ---, no existen rosas negras. ¡Son pintadas! ¡Qué mal caso! ¿No te parece?
--- Si…
--- Pero has de estar confundido, carnal, los punketos, como el que buscas, no venden rosas negras… eso más bien es cuento de los darketos.
--- No entiendo. ¿Cuál es la diferencia?
El hippie baja el volumen a su música y se quita el cabello de la cara para verme. Trae un enorme arete en la oreja izquierda. Por lo visto este asunto de los piercings es usual en todo tipo de personas.
--- Los “darketos” son educados --- me explica ---; visten muy nice, su movimiento es de protesta silenciosa, reflejan oscuridad y tristeza porque, según ellos, las injusticias los han matado en vida. Como nadie los entiende, se quedan sin trabajo, así que venden porquerías en la plaza. ¿Dices que te regalaron esa rosa? Eso es muy raro. Ellos no regalan nada; también ya otros batos que se llaman “metaleros”, esos, en cambio traen playeras negras holgadas, pantalones viejos y tenis; oyen heavy metal, trash metal, speed metal y todo lo que termine en metal. También están los “punketos”, que se peinan el cabello hacia arriba, a veces pintado de colores fosforescentes y rapados a los lados; visten piel negra, con estoperoles y spikes. Oyen música punk.
--- Pues el que busco tiene un poco de los tres.
--- Sí. Hay cuates que combinan de todo y echan a perder mi clasificación.
--- ¿Se drogan?
--- Chale, ¿eres de los puritanos? En el planeta Tierra cualquiera se puede drogar. No importa su vestido o peinado… Yo, por ejemplo, tengo hongos de poder, ¡comida que te ayuda a ser más espiritual!, pero algunos le dicen droga light.
--- ¿De veras?
--- ¡Cámara! Para los autóctonos, comer Peyote es un rito sagrado. ¿No te sientes a veces lejos de los dioses? Los hongos te ayudan a unirte a ellos.
--- ¿Qué contienen?
--- ¿Vienes a hacer la tarea?
--- Solo quiero saber más.
--- Pues entonces, llegaste al lugar correcto. Yo soy la leyenda enmascarada --- adquiere pose de intelectual y enuncia ---,  no importa su color o tamaño, los hongos y cactáceas pueden traer dos sustancias: Mescalina o Psilocybina. Eso les da el poder. Aunque sean diferentes, por tradición, aquí a todos les decimos igual. ¡Peyote! ¿Qué tal? Hoy ando filosón, ¿verdad?
--- ¿Y no es fácil confundirlos con hongos venenosos?
--- Sí. Hay un chorro de esos también. Si te equivocas puedes estirar la pata. Por eso tiene  acercarte a un experto como yo.
--- ¿Tienes contacto con los espíritus cuando los comes?
--- La neta, yo soy devoto de nuestra Madre Naturaleza y los hongos me unen a ella. ¡La disfruto un resto, chavo! Respiro el aire y veo los paisajes. No´mbre. ¡Es padrísimo!
--- Que interesante --- contesto ---. Tengo que irme. Necesito encontrar a un darketo combinado con punketo. El infeliz me quito algo…
--- ¿Qué te quito, carnal?
--- U… una cosa… mu… muy importante y valiosa. Tú conoces esta plaza. Por favor, dime donde se reúnen.
--- Sereno, moreno.
Se mete a un pequeño privado. Regresa trayendo su licuadora vieja dentro de la cual ha puesto agua, trozos de plátano y polvo café; la tapa con la mano antes de encenderla. Se escucha el ruido de un motor deteriorado; le apaga y sirve el brebaje en un vaso.
--- Te voy a regalar un licuado de Peyote. Es de lo más liviano. Para que mojes el labio y sepas de lo que hablo.
--- ¿Pe… pero no es peligroso?
--- Todo es peligroso en esta vida, güey. Hasta tomar agua. Te puedes atragantar --- se ríe ---. La bronca empieza cuando los chavos agarran confianza y siguen probando otras cosas. Claro que si tú mismo te metes Peyote sin saber lo que haces, puedes tener viajes horribles, espejismos o de plano se te puede ir el avión y hasta te pelas. Por eso, repito, júntate con el que sabe. Toma.
Me ofrece el licuado.
--- No --- contesto ---, muchas gracias, de veras. Ya te dije que necesito irme. El cuanto que ando buscando se me puede escapar.
Camino hacia la puerta. Al abrirla, las campanitas suenan otra vez. Antes de salir, volteo y vuelvo a preguntar:
--- ¿Dónde se reúnen?
--- Cámara, pivote y llanta. La neta que te quieres meter en broncas. A los darketos y metaleros les gusta juntarse en la tienda de la calavera. Está en la esquina cruzando la avenida.
--- Gracias.
Salgo corriendo. Voy hasta el final de la plaza y me detengo en la bocacalle.
Es verdad. ¿Cómo no lo vi antes?
El local ocupa toda la esquina. Tiene los vidrios negros y un cráneo descarnado pintado en la puerta.
Todos los autos se detienen cuando la luz del semáforo cambia a roja. Frente a mi enciende el símbolo verde de un peatón autorizado para caminar. No lo pienso más. Atravieso la calle y voy directo a la tienda.
Dudo antes de entrar.
Abro la puerta muy despacio.
El interior esta oscuro, alumbrado con tubos morados.
Mi camiseta blanca se vuelve fosforescente. Me veo en un espejo. Con esa luz, los dientes y ojos también cobran un brillo siniestro.
El lugar es grande. Tiene una sección en la que se vende ropa gótica. Camisetas negras con caras demoniacas, pantalones de cuero, chamarras con calaveras.
Veo a un joven mirando la ropa. ¡Es una conocida!
Me acerco a ella. Esta casi de espaldas.
¿Sera posible?
Cuando voltea, ambos nos sobresaltamos.
¡La compañera nueva de mi salón que hace honor a su nombre! Tiene los parpados hinchados. Se ve que ha estado llorando…
--- ¿Modesta? --- pregunto ---, ¿qué haces aquí?